Powered By Blogger

Search This Blog

Wednesday, May 22, 2019

A 15 años del asesinato de Ismenia Pauchard, la mejor basquetbolista en la historia de Chile: Conoce su vida



La sureña fue dos veces campeona sudamericana, ganó títulos hasta el hartazgo con Colo Colo y los que la conocieron aseguran que hoy estaría en la WNBA.

22 de Mayo de 2019 | 12:05 | Redactado por Felipe Santibáñez, Emol
13
Ismenia Pauchard jugando por Chile.
Archivo Revista Estadio
A Ismenia Pauchard se le perdió el rastro el 22 de mayo de 2004 en Caburga y llevaba nueve días desaparecida. Su familia, desesperada, había interpuesto una demanda por presunta desgracia e incluso una médium de la zona ofreció su ayuda.

La búsqueda finalizó el 31 del mismo mes. Escondido en unos matorrales, estaba su cuerpo sin vida y con varios hematomas en la cara provocados por un tercero.

No muchas veces existen consensos en el mundo del deporte, pero son pocos los que le niegan a esa mujer el rótulo de mejor basquetbolista chilena de la historia. Ella sabía quién era y nunca le importaron mucho las convenciones. No llamaba tanto la atención por su nombre poco común o por su metro y 76 centímentos, sino que por vivir libre y de acuerdo a sus principios hasta el final.

El sur, punto de inicio


Traiguén es un pequeño pueblo de la Araucanía con caminos empedrados, árboles grandes y que a finales del siglo XIX se llenó de colonos europeos. Allí nació Ismenia. Por sus venas corría sangre francesa y alemana que se hacía notar en su figura alta, su pelo rubio y las pecas que le adornaban la cara.

"No dudo en decir que estaría jugando en la WNBA en estos momentos"

Humberto Ahumada

De pequeña se fue a Angol para asistir al Liceo de Niñas de la ciudad. Allí empezó a destacar como una prometedora atleta. Con sus piernas largas dominaba con facilidad los 200 metros, el salto largo y el salto alto. A los 15 años, dando muestras de carácter, decidió que su futuro no estaba en los libros.

"Como era media flojita, no terminé mis estudios y decidí trabajar. Como allá no había muchas posibilidades le escribí a mi hermano para que me trajera a Santiago. Resultó. Y una vez acá comencé a acompañarlo al club Famae a buscar a su polola. Como era alta, llamé la atención y me propusieron que jugara", contó Ismenia en una entrevista concedida a la extinta Revista Estadio, que le dedicó varias portadas, un honor para los deportistas de la época.

La sureña no se veía mucho futuro en los cestos, pero aceptó porque, según dijo, no tenía ningún otro interés. "Siempre fui muy inocente y no me gustaba pololear. 'Pero mamá, cómo voy a pololear con un cabro que es más chico que yo'… Creo que ahí estuvo la razón de por qué me dediqué con tanto esfuerzo al básquetbol", narró.

Trabajaba en lo que saliera para poder subsistir. Rápidamente descolló con el modesto Famae en la incipiente liga de basquetbol femenino. Llevó a su elenco a dos subcampeonatos y acumuló varias distinciones individuales. Colo Colo, uno de los clubes con mayor poderío en el país, fue a buscarla.

"Era la jugadora más alta de Chile, fue pivot. Muy buena rebotera, muy inteligente y muy goleadora además. Fue goleadora de varios torneos y siempre estuvo entre las mejores de Sudamerica en su época. Fue una gran jugadora, para mí la mejor que ha tenido Chile en su historia y no dudo en decir que estaría jugando en la WNBA en estos momentos", comenta Humberto Ahumada, premio nacional de periodismo deportivo y que pudo seguir la carrera de Ismenia de principio a fin.


(Imagen, Twitter CSD Colo Colo)

En el conjunto albo, y siempre con la seis en la espalda, dio el gran salto. Estuvo ganando al menos un título por año durante dieciocho temporadas desde 1956 en adelante. La excepción fue en 1964, cuando les quitaron el título por secretaría. En 1968 y en 1969 se coronó con el club Antonio Labán, elenco formado por ex jugadores del "Cacique", que entró en recesión por dos años debido a problemas económicos. “Llevo un indio en el pecho en lugar de corazón”, dijo Ismenia en alguna oportunidad.

"No era políticamente correcta, lo que la hace una adelantada a su época"

Cristián Arcos

Poco a poco, Ismenia trascendió los límites del parquet y se fue ganando un lugar en la cultura popular. Los que la conocieron cuentan que políticos y empresarios estaban pendientes de ella y alucinaban con su belleza. Patricio Manns, laureado cantautor chileno, le dedicó unos versos.

"Es el corazón natural del rectángulo de juego. Todo gira en torno de su bravura, su coraje, su decisión, su conducción a veces fiera, pero siempre consciente y lúcida en el enfrentamiento. Ignoro por qué Neruda no ha escrito para ella un poema. Quizá ni imagina lo que es contemplar a la abeja reina en acción o quién sabe si nadie le ha contado jamás de esta mujer admirable", relató.

La etapa dorada de la selección


Eran los años cincuenta, las mujeres por fin habían conseguido el derecho a voto en las elecciones presidenciales y habían logrado representación en el Congreso, sin embargo, seguían vinculadas al ámbito doméstico. Muchas compañeras de Ismenia se retiraban al casarse y las jugadoras "simpáticas" eran las humildes y calladas. Ella no calzaba con el arquetipo. No le importaba el qué dirán y cuando contrajo matrimonio siguió en lo suyo.

"No era particularmente extrovertida. Era una persona bien directa para decir las cosas. No era políticamente correcta, lo que la hace una adelantada a su época. Una mujer contestataria, cuando recién estaban conquistando derechos mínimos, era vista con recelo", dice Cristián Arcos, periodista y coautor del libro Estrellas Rojas (Planeta), un compendio con las mujeres más destacadas del deporte chileno.

"Tenía un carácter difícil de encontrar en la mujer chilena

Marcia Céspedes

Varias veces apuntó a los dirigentes. Su franqueza era un espada de doble filo en los gajes diplomáticos. Le costó quedarse fuera del Panamericano de 1955 y la prensa no dudó en calificarlo de una injusticia. Sin embargo, tendría revancha con la selección nacional.

Obtuvo el campeonato sudamericano de Quito (1956) y de Santiago (1960). Fue subcampeona, además, en cuatro ocasiones, tres veces goleadora y en Cali (1967) la escogieron la mejor del torneo. También obtuvo dos medallas de bronce a nivel Panamericano y participó en dos citas planetarias, obteniendo un meritorio séptimo lugar en Brasil.

En uno de esos campeonatos, un árbitro estadounidense se le acercó y le dijo: "Si decides irte a Norteamérica jugarás en los equipos más fuertes".

"Ismenia era el eje, la de mayor poder físico en los tableros, la que lideraba la producción", explica Humberto Ahumada.

El retiro


En 1973, con 41 años y más de 22 temporadas en el cuerpo, decidió retirarse. "Ahora puedo confesar que no me arrepiento de nada, pese a que muchas veces perdí empleos y tuve problemas. Pero no me arrepiento de nada, porque todo lo hice sin esperar ninguna retribución. Lo hice porque me gustaba y porque en una cancha era capaz de olvidar cualquier cosa", expresó.

Se sacó la camiseta y se puso el buzo de entrenadora. Dirigió al Banco Estado (donde trabajó como funcionaria), a la Universidad de Santiago y a Thomas Batta. En el club de Peñaflor estuvo a cargo de Marcia Céspedes, que pudo palpar el respeto que generaba Ismenia en Sudamérica cuando iban a competir al extranjero y el carácter fuerte que no se apaciguaba con los años.

"Tenía un carácter difícil de encontrar en la mujer chilena. Defendía a sus jugadores contra dirigentes, contra el público. Su equipo era ordenado, muy disciplinado, hacía que marcáramos diferencia en todo. En una oportunidad unas chicas de otro equipo nos fueron a molestar, a golpear las puertas mientras dormíamos. Ismenia no aguantó, tomó a una y la zamarreó. A sus jugadores no las tocaba nadie", cuenta Céspedes, que también jugó por la "Roja" cestera.


(Imagen, archivo Revista Estadio)

Por esos años, Ismenia compatibilizaba su trabajo en el Banco Estado y su labor de entrenadora con la presidencia del "Círculo de antiguos deportistas Juan Ramsay". Su meta era ambiciosa y encontraba resistencia dirigencial. Quería una pensión para los atletas que abandonaban la actividad.

"Ella tenía una preocupación por la situación en que quedan los deportistas una vez que se retiran. Estamos hablando de una época, además, en que los deportistas no ganaban mucha plata. Ahí hay una visión a futuro, aunque tampoco estuvo tanto tiempo, porque se agarró de las mechas con medio mundo", aporta Arcos.
 
La enérgica Ismenia se empezó a cansar. Año a año veía que nada cambiaba y que sus deseos se estrellaban contra un muro de indiferencia. "El básquetbol la terminó cansando. Era difícil manejar los egos en el equipo. Ya en la última etapa no tenía la misma energía. Se cansó y se fue, estaba agotaba del básquetbol, siempre era lo mismo, no había cambios", acota Marcía Céspedes.

Era hora de volver al sur para la múltiple medallista sudamericana.

Un final cruel


Ismenia se instaló en una cabaña en la Villa Aucán de Caburga, IX Región. Estaba alejada de todo, refugiada en ella misma, viviendo con las cicatrices que casi nadie podía ver. "Mi pena como mujer es no haberme podido realizar como madre, pese a que lo intenté tres veces con intervenciones", contó.

"Ella tenía una vida feliz, pero triste. Ella se casó y después tuvo una pareja de muchos años. Nunca pudieron establecer algo juntos", añade Céspedes, que con los años pasó de jugadora a amiga.

Ismenia vivía una vida tranquila. No le importaba que le rindieran tributo. Miraba alguna película, salía a dar una vuelta, cocinaba. Si bien no tenía grandes lujos, era dueña de algunas propiedades que le permitían vivir sin apuros. Sin embargo, su retiro en esos tranquilos paisajes tendría un final cruel.

"Mi pena como mujer es no haberme podido realizar como madre"

Ismenia Pauchard

El sábado 22 de mayo de 2004 apuró el tranco hacia el lugar donde vivía Rodrigo Vera, un lugareño que oficiaba de gásfiter y que había hecho algunos trabajos en su casa . Tenía la sospecha de que le había robado varias cosas.

Se asomó por el patio y vio que ahí estaban su refrigerador, cocina y calefont. Impulsiva como era, fue a encarar al hombre. Vega, al verse pillado, reaccionó de la peor forma. La golpeó con sus herramientas y un tubo de PVC hasta matarla el 22 de mayo de 2004. Nada se supo de ella hasta que encontraron su cadáver nueve días después.

Tras diversos empadronamientos, Vega y su padre cayeron en contradicciones. Fueron detenidos y el hombre confesó el crimen. En octubre de 2005, fue condenado a ocho años de prisión. Su irreprochable conducta anterior fue un atenuante para los jueces.

El asesinato de Ismenia mereció algunas notas en los medios de comunicación. A sus cercanos les duele hablar de su muerte, prefieren recordar que alguna vez hubo una "abeja reina" del basquetbol nacional.
Publicidad
0:05
/
0:21
Loaded: 0%
0:05
Progress: 0%
Stream TypeLIVE
-0:16
 
1x
               

Clasificación final LA LIGA SPAIN 2018 - 19

 

TotalEn casaFuera
EquipoPtPJGEPGFGCPtPJGEPGFGCPtPJGEPGFGC
1 BarcelonaBarcelona 873826939036481915315117391911623919
2 AtléticoAtlético 763822106552948191531321028197752319
3 Real MadridReal Madrid 683821512634640191315321528198473131
4 ValenciaValencia 613815167513531197102241230198652723
5 GetafeGetafe 5938151494835361911352813231941142022
6 SevillaSevilla 593817813624739191234392020195592327
7 EspanyolEspanyol 2 5338141113485036191135282217193882028
8 AthleticAthletic 1 533813141141453519982261918194691526
9 R. SociedadR. Sociedad 1 503813111445462719766232023196582226
10 BetisBetis 503814816445229198562526211963101926
11 AlavésAlavés 5038131114395029197841919211963102031
12 EibarEibar 473811141346503319964312114192891529
13 LeganésLeganés 4538111215374329197841916161944111827
14 VillarrealVillarreal 443810141449522319586282621195682126
15 LevanteLevante 4438111116596625196763434191954102532
16 ValladolidValladolid 413810111732512019559162621195681625
17 CeltaCelta 4138101117536229198563125121926112237
18 GironaGirona 373891019375315193610172822196492025
19 HuescaHuesca 1 333871219436521195682430121926111935
20 RayoRayo 1 32388822417021195682532111932141638
  • Champions
  • Europa League
  • Descenso

LA LIGA 2019: Osasuna ya es equipo de Primera



Aridane y otros jugadores de Osasuna, el domingo tras empatar en Cádiz.


El equipo navarro aprovecha la derrota del Albacete ante el Granada y jugará en la élite el año de su centenario


Aridane y otros jugadores de Osasuna, el domingo tras empatar en Cádiz.
Aridane y otros jugadores de Osasuna, el domingo tras empatar en Cádiz.

El día en que tomó posesión de la presidencia de Osasuna, Luis Sabalza dejó en el aire un deseo que cuatro años y medio más tarde ha visto cumplido: el club estará en Primera el año de su centenario. El equipo navarro confirmó el ascenso matemático gracias a la victoria del Granada en Albacete (0-1) este lunes, que a la vez sitúa al cuadro andaluz muy cerca del ascenso también.

El curso de Osasuna fue tan dubitativo al principio como fulgurante después, sin precedentes conocidos en Pamplona. “Queremos ser de nuevo un club que llame la atención en España y en Europa por la manera de hacer las cosas”, anuncia el capitán, Roberto Torres.
Con Jagoba Arrasate al mando de una plantilla sin extranjeros (y con numerosos jugadores de la cantera), Osasuna vuelve a LaLiga Santander jugando en “modo Sadar”, en palabras del técnico de Berriatua (Vizcaya), esto es, firmando una trayectoria como local prácticamente sin tacha e inasumible para los rivales: 17 victorias, 15 de ellas consecutivas (sumando el partido fantasma contra el Reus), ni una sola derrota y dos empates casi como rareza estadística. En todas las ligas principales de Europa solo el Manchester City acumula más puntos como local; únicamente el Paris Saint Germain suma una racha similar de triunfos en casa.
El ascenso del conjunto pamplonés, dado por hecho en la grada desde hace unas cuantas semanas (con vuelta de honor incluida tras ganar al Albacete, en la jornada 36), se cimentó ya en junio pasado con el fichaje del entrenador. La directiva había entendido que bastaba con mirarse al espejo para crecer. En la temporada anterior, Diego Martínez pretendió imponer un fútbol de toque y se topó con un estadio frío como nunca; Arrasate, que se declara admirador de Jürgen Klopp y seguidor de José Luis Mendilibar, quiso simplemente jugar como Osasuna y el Sadar cayó rendido. “Este año la gente ha visto el estilo que le gusta: ir al campo del rival a apretar, ser valientes, no recular en ningún momento. Por eso se ha dado una comunión con la grada que ha sido fundamental. Aun sabiendo cómo era, la afición me ha sorprendido. Hemos vivido en el Sadar algo increíble”, analiza Arrasate.
Jagoba Arrasate, el domingo en Cádiz.
Jagoba Arrasate, el domingo en Cádiz.

Lo sucedido en este ejercicio resulta tan sencillo de explicar como difícil de entender. Salvo por la grave lesión de Unai García en Alcorcón, nada se ha torcido en los últimos meses. “Tenemos un grupo muy sano que se entrena muy bien, hemos recibido el apoyo del público y poco a poco se han ido dando pasos para afianzar el éxito”, intenta descifrar Arrasate, enfundado cada fin de semana en el mismo traje de faena, por si acaso. Roberto Torres mira a la banda: “Una de las claves ha sido fichar al míster con su cuerpo técnico. Eran las personas adecuadas para recuperar el Osasuna de siempre: un equipo que busca al rival con la idea de atacar, atacar y atacar”. Ha funcionado la receta tradicional: Tajonar con aditivos. El éxito se condensa entonces en los goles de Torres (12), el carácter y el equilibrio de Oier Sanjurjo, la puntería del onubense Juan Villar (11 tantos en su primer año en Pamplona) y la calidad incuestionable de Rubén García, llegado del Sporting, con nueve asistencias y siete goles. Dos de ellos, como Torres, de falta directa.
“Cuando la cosa no iba bien hubo mucha normalidad y nada de dramatismo. Se creía en lo que estábamos haciendo y nadie se puso nervioso”, recapitula Arrasate. En la decimosegunda jornada, antes de la primera victoria fuera de casa, Osasuna atisbaba a duras penas la cabeza de la tabla, noveno y a diez puntos del Granada. Con un 2-3 en Extremadura cambió la inercia. Desde aquel día los futbolistas de Arrasate se empeñaron en ganarlo todo, siempre en su estadio y de vez en cuando fuera, se apuntaron hasta seis remontadas por dos a uno y en otros cuatro partidos alcanzaron la victoria o el empate más allá del 90. Puro ímpetu (y brillo, en más de una ocasión) de un equipo que no ha soltado el liderato desde la jornada 27. Y aunque Arrasate podría jactarse –“Ha habido una inercia, sí, pero para llegar a ese punto de confianza y autoestima hay que trabajar mucho antes. Eso no es gratis”–, no deja de confesar cierta incredulidad o asombro: “Ni el más optimista podía pensar en esos resultados, sobre todo en casa”. Por buscar una justificación, al menos en parte, Rubén García anota la preparación física entre las virtudes principales del grupo: “Muchos de los partidos los hemos ganado en los minutos finales. Imponemos un ritmo a los partidos que los rivales no son capaces de aguantar”.
Desde el palco, Luis Sabalza detectó el punto de no retorno en la décima victoria consecutiva en casa y empezó con la tarea de mirar, siquiera de reojo, hacia delante. “El objetivo es consolidar a Osasuna en Primera y convertirlo en un club importante y fuerte”, ambiciona el presidente. Y con Arrasate en el banquillo: “Ojalá pueda estar con nosotros durante los tres años que me quedan de mandato”. Con contrato hasta el 30 de junio de 2020, el entrenador vizcaíno prefiere ponerse de perfil para hablar de cualquier asunto que suene a futuro. “El club entiende que el proyecto puede seguir y queremos llevar a Osasuna a lo más alto, pero ya tocará hablar de eso cuando toque”. No lo manifiesta abiertamente, pero será que le apetece saborear el ascenso. “Al empezar la temporada me animaban y ahora me dan las gracias; hacer feliz a tanta gente es muy bonito”.

Los 50 millones del ascenso


El éxito deportivo que supone el regreso de Osasuna a LaLiga Santander está acompañado por un triunfo económico incontestable. El club navarro, que liquidó su deuda con la Hacienda foral en 2017, calcula que la próxima temporada cobrará por derechos audiovisuales unos 50 millones de euros, unas siete veces más que este año en Segunda. Con ellos podrá afrontar con solvencia los fichajes necesarios, el aumento de salarios de la plantilla y la reforma integral del Sadar, prevista para este verano. La ampliación, decidida por los socios en referéndum, costará 16 millones de euros y servirá para elevar la capacidad del estadio (inaugurado en 1967) de 19.800 a 24.481 espectadores.

Madrid


    • NBA PLAYOFFS: Raptors Have the Firepower to Reach NBA Finals with Hobbled Kawhi Leonard


      Related imageImage result for Raptors Have the Kawhi Leonard

      In the context of the NBA's most cited postseason adages, the Toronto Raptors' 120-102 victory over the Milwaukee Bucks on Tuesday night doesn't warrant material reactions.
      It was Game 4. The series is tied 2-2. The Raptors won both games at home. They did what they were supposed to do. A playoff series does not start until the road team wins, which it has yet to do in these Eastern Conference Finals.
      Yada, yada, yada.
      And yet, playoff proverbs in mind, this Raptors win does mean more than the typical victory.
      Not only were they in must-have territory, facing an insurmountable 3-1 deficit, but they were playing with a visibly hobbled Kawhi Leonard. He tweaked his left leg early in Game 3, and although he went on to log more than 52 minutes in a double-overtime win, the effects stuck with him through Tuesday night:
      "We were concerned," Raptors head coach Nick Nurse said after Game 4, per The Athletic's Blake Murphy. "I think he's fine."
      Concerned, but not panicked. Fine, but not great. These remain good lines to toe following Leonard's performance. 
      He finished with 19 points, seven rebounds, four steals and two blocks on a tidy 6-of-13 shooting. He wasn't reaching the rim at will, but that's been the story for this entire series. He continued chasing around Giannis Antetokounmpo and defended his tail off in the half-court.
      He dunked on the MVP favorite, too:
      Still, it quickly became clear that Leonard's grit and smarts and will were substitutes for his dominance. He wasn't heavily involved in the offense to start. He didn't make his first shot until roughly halfway through the first quarter, and his first rest of the game came shortly thereafter—far earlier than usual.
      Leonard didn't look as explosive on either of his two dunks or when trying to create space off the ball. His one-on-one attacks felt slower—not deliberately more methodical, but involuntarily gradual. 
      That he still cobbled together an essential performance deserves to be commended. He is the Raptors' championship hopes personified, and he did not disappoint. He thrived amid strategic conservation; a lower-key offensive role and brief respites from Antetokounmpo on defense allowed him to both stand out and bypass his usual exhaustive volume.
      But these calculated concessions don't pan out—or persist for the entire game—if his teammates cannot lift him up. 
      They did.
      That wasn't a given. Toronto's supporting cast has remained a visceral inconstant for much of the playoffs. Pascal Siakam has been Leonard's most reliable running mate, with the occasional detonation from Kyle Lowry, Norman Powell, Serge Ibaka or, much less often, Marc Gasol peppered in. 
      Very rarely, though, has Leonard's aid come from numerous sources all at once. The Raptors backups were being outscored by 2.4 points per 100 possessions entering Tuesday night, which ranked 10th among all 16 playoff teams. Gasol, Lowry and Danny Green were shooting a combined 40.3 percent (35.4 percent from downtown).
      Lowry, to his credit, has found his groove. His 25 points, six assists and all-out defense in Game 4 were an accurate view of all he's done against the Bucks. He's now averaging 20.3 points and shooting 48.4 percent from distance on nearly eight deep attempts per game for the series:
      But his uptick has changed only so much. Nearly everyone else around Leonard has remained a nightly mystery. Figuring out where his help will come from and whether it will be enough has turned into a postseason rite of passage. 
      Support for Leonard came in droves, from all over, on Tuesday. He didn't just have Lowry instead of Siakam. He had Gasol, who dropped 17 points and seven assists on minimal hesitation to go along with five rebounds and two blocks.
      He had Norman Powell, who offset his extra-thirsty shot selection (4-of-13 from three) with his energy on the glass and at the defensive end. His offensive persistence—at times excessive—helped, as well. He hit a couple of big treys en route to tallying 18 points and a game-high plus-29.
      Leonard also had Serge Ibaka, who was exceptional on the glass (13 rebounds) and shot 7-of-9 inside the arc, including 3-of-3 from mid-range. Leonard even got a vintage game from Fred VanVleet. He poured in 13 points and six assists, helped stifle Eric Bledsoe, Malcolm Brogdon and George Hill on defense and was pivotal to the Raptors holding their ground during an opening fourth-quarter stretch in which both Leonard and Lowery were catching breathers:
      Some of these good vibes won't last. Stars and role players alike tend to fare better at home, which is where the Bucks are headed. They will punch back.
      Credit the Raptors' hard double-teams for forcing the ball out of Antetokounmpo's hands and coaxing him into an uncharacteristically mortal 14-of-33 shooting over the past two games, but he will explode again. Ultra-aggressive Gasol may play Brook Lopez off the court, but Bledsoe, Brogdon and Hill won't combine for a 5-of-20 clip every night.
      Toronto's non-stars will likewise get worse. Ibaka, Powell and VanVleet won't combine for nearly 50 points every night. Lowry is a hustle-plays machine, but he and Gasol have ambled in and out of scoring consciousness.
      More importantly, Toronto cannot hope to get by with a banged-up Leonard if it cracks the NBA Finals.

      TORONTO, ONTARIO - MAY 21: Kyle Lowry #7 of the Toronto Raptors drives to the basket during the second half against the Milwaukee Bucks in game four of the NBA Eastern Conference Finals at Scotiabank Arena on May 21, 2019 in Toronto, Canada. NOTE TO USER:
      Gregory Shamus/Getty Images
      The Raptors have the depth and ancillary star power to squeak past a Bucks team with which they're evenly matched on the margins. But in a prospective showdown with the Golden State Warriors, they would need Leonard to be Leonard. Nothing less or in between would suffice.
      That's a matter for another day, and the Raptors would welcome it if they get that far. And they have enough to get that far.
      With or without Leonard making a full recovery from his ailing leg, they have enough.
      Unless otherwise noted, stats courtesy of NBA.comBasketball Reference or Cleaning the Glass. Salary and cap-hold information via Basketball Insiders and RealGM.
      Dan Favale covers the NBA for Bleacher Report. Follow him on Twitter (@danfavale) and listen to his Hardwood Knocks podcast, co-hosted by B/R's Andrew Bailey.
      Raptors Have the Firepower to Reach NBA Finals with Hobbled Kawhi Leonard


      Maluma, Carlos Vives Manager Walter Kolm On Potential of the Latin Market